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EL JUEGO


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LECCION
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El Gran Maestro Carlos Torre Repetto, orgullo de México.

Indudablemente en la historia del ajedrez mexicano el Gran Maestro Carlos Torre Repetto figura como el mejor ajedrecista de nuestra historia. Si bien no faltará quien quiera discutir que es casí imposible comparar a los ajedrecistas del presente con el pasado, los argumentos a favor son numerosos. El principal es que su desempeño en la arena internacional en el año 1925 fue considerado el quinto lugar del mundo. En su carrera se enfrentó con tres jugadores que ostentaron el título de campeón mundial, venciendo a uno y empatando con los otros dos. Resultado jamás igualado por otro jugador mexicano. Además habrá que contar que los resultados considerados de Carlos Torre fueron aquellos logrados cuando él solo tenía entre 20 y 21 años de edad. Retirado del ajedrez profesional demasiado pronto, por problemas de salud, sus partidas son una verdadera escuela de ajedrez, de la que todos podemos sacar grandes enseñanzas.

Escribió un solo libro: “El Desarrollo de la Habilidad en Ajedrez”, editado primero en ruso en la Unión Soviética y que luego fue traducido al inglés, al español y a varios idiomas. En el archivo adjunto “LibroCTorre”, podrá el lector conocer la versión completa del libro que recomendamos ampliamente.

El estilo instructivo de Carlos Torre brindará horas de solaz y de franco aprovechamiento técnico para quienes estudien sus partidas y por ello en el archivo adjunto “Ctorre colocamos algunas de sus principales producciones a modo de entrenamiento, que será semilla para todo el interesado en superarse en ajedrez.

¿Cómo definir técnicamente estas partidas? Torre fue seguidor de tres grandes del ajedrez de América: Pablo Morphy, Harry Nelson Pillsbury y Capablanca. De Morphy, oriundo de Nueva Orleans, ciudad en que Torre comenzó a desarrollar su ajedrez a nivel máximo, tomó los principios del desarrollo. Carlos Torre siguió el ejemplo de Morphy de dar la máxima importancia a la colocación intencionada de cada pieza, estructurando sus esquemas con un celoso cuidado del centro antes de iniciar sus acciones agresivas. Jamás Torre violó los principios de Morphy, privilegió en la apertura el desarrollo de sus piezas y el control del centro, sin embarcarse en las ilusorias y prematuras ganancias de material. De Pillsbury, la estrella brillante del ajedrez norteamericano de fines del siglo XIX, Torre tomó sus esquemas con las blancas de fortificar el centro, colocar su caballo de rey en e5,  su alfil rey en d3 y tomar espacio en el Flanco Rey y atacar directamente el enroque corto negro con presión sobre h7, llevando su dama hacia casillas donde pudiera influir sobre ese punto, llevar su caballo a d2 y a f3, en lugar de lo más usual en su época de llevarlo a c3. Posteriormente, con más experiencia, Torre “mejoró” el esquema de Pillsbury y añadió el llevar a su alfil dama a g5 para presionar al natural defensor de h7, el caballo negro en f6, antes de “taparlo” con e3 y f4, como lo hacia el norteamericano. Así creo el Ataque Torre, que aún es muy popular en la época actual. De Capablanca tomó el reconocer la importancia del juego simple y abierto, directo y llano, sin complicaciones innecesarias, conjugandolo con un conocimiento excelso de la fase final de la partida. Torre fue un maestro de los finales, en ellos su estilo se desempeño impecablemente. Pocos errores en esa área pueden observarse en las partidas de Carlos Torre. Incluso Capablanca no pudo vencerlo en un final superior que el cubano inútilmente trató de ganarle a Torre en el Torneo Internacional de Moscú de 1925. Carlos Torre Repetto expresó haber nacido en la Ciudad de Mérida, Yucatán el 29 de noviembre de 1904 en una casa de la calle 69 entre la 68 y 70. A muy temprana edad viajó con su famlia a los Estados Unidos, donde en 1924 ganó el Campeonato de Ajedrez de ese país, siendo invitado por ello a jugar en Europa. En aquel año, Estados Unidos era considerado una potencia de ajedrez a nivel mundial, y al vencer a los mejores jugadores de ese país, a tan temprana edad, menos de 20 años, le abrieron la puerta para tener la oportunidad de medirse con los mejores del mundo. En aquel tiempo José Raúl Capablanca era el campeón mundial, quien rápidamente aquilató el juego de Carlos Torre como el mejor de América, después de él, por supuesto. Desgraciadamente la fuerte tensión de las competencias internacionales fueron demasiado para la frágil salud de Torre, quien regresó a México en 1926, mantieniendose retirado de las competencias de máximo nivel hasta su muerte en 1975. Desde hace 15 años, la ciudad de Mérida celebra anualmente el Torneo Internacional “Carlos Torre in Memoriam” y existen numerosos clubes con su nombre por toda la República Mexicana. Una inspiración para todos los jovenes, Torre se ha convertido en un símbolo para los ajedrecistas mexicanos y es reconocido en todo el mundo por la calidad de sus partidas.

El título de Gran Maestro Internacional es el máximo que un ajedrecista puede obtener, y sólo tres mexicanos han conseguido ese alto reconocimiento:

Carlos Torre Repetto, Marcel Sisniega Campbell y Gilberto Hernández Guerrero. Con poco más de una docena de jugadores mexicanos que ostentan el título de Maestro Internacional, constituyen la vanguardia del ajedrez mexicano.